Mi amigo Isaac me ha dado hoy una gran noticia que ha subido mis ánimos hasta niveles insospechados y es que efectuando una búsqueda en Google referente al título “El libro de las cosas perdidas” se ha topado con un espacio profesional ocupado por nada menos que Pilar Ramírez Tello, traductora de dicho título. Y cuán mayor sorpresa ha sido el encontrarme referenciada en su espacio, y es que la Srta. Ramírez, traductora profesional con un gran bagaje sobre su espalda, ha traducido más de 20 títulos de escritores famosísimos como Isaac Asimov, John Connolly y Terry Pratchett, entre muchos otros.
Y ya que estamos con el tema de la traducción, quisiera dar cuatro pinceladas sobre esta labor tan difícil y poco reconocida: El trabajo de un traductor es a menudo una tarea difícil y laboriosa, que precisa de muchísima cultura y conocimiento de la materia sobre la cual se está traduciendo. No en vano me he puesto yo a menudo a traducir textos comprobando que se me da fatal y que es realmente difícil dar con la palabra no exacta, sino adecuada. Y este es el gran secreto de la traducción: no el traducir literalmente (palabra por palabra), sino el desafío de ponerse en la piel del autor del texto ante el que nos encontramos y encontrar las palabras, las expresiones, el sentido exacto que el autor original ha querido plasmar en el texto original.
Por ello afirmo (aquí pongo una opinión meramente personal que nada tiene de reflexión profunda ni profesional) que el trabajo de un traductor es la de “segundo autor en una lengua extranjera a la del texto original”. ¿Una obra traducida es idéntica a su original? Aquí entra en juego la profesionalidad y la experiencia del traductor y es que no todo el mundo puede ser traductor, y menos en asuntos literarios. Un traductor de literatura, en mi humilde opinión, debe ser ante todo escritor, pero cuidado, escritor objetivo, frío y distante en cierto punto, porque siempre se corre el peligro de introducir una semilla propia, que nada tiene que ver con el texto original.
Y también afirmo que es una tarea de poco o ningún reconocimiento, una lucha que en el mundo bibliotecario sale a menudo a relucir y es que, ¿podríamos afirmar que el traductor es una especie de co-autor o algo por el estilo? ¿No es cierto que, de no ser gracias al traductor y a su trabajo, que el texto original logra una difusión mayor, superando las barreras lingüísticas?
Como veis, podríamos discutir siglos sobre la traducción y sus laberintos, perdiéndonos en callejones sin salida y encontrarnos ante intersecciones que presentan multitud de caminos diferentes, y todos serían igual de correctos.
Y todo esto sólo para decir que es un honor para mí el comprobar que mi artículo publicado en agosto de este año referente a la novela “El libro de las cosas perdidas” (ver: http://seshatevneib.blogspot.com/2008/08/el-libro-de-las-cosas-perdidas.html) aparece referenciado en su espacio como el primero de la lista (que aparezca la primera en la lista no supone que mi artículo sea de una calidad extremadamente buena, sino más bien, sospecho, por un mero hecho de orden ortográfico, pero no importa…).
La cuestión es que me ha hecho tan feliz el hecho de haber causado una impresión de agrado en esta profesional y que por ello, me he visto en la necesidad de compartirlo con tod@s vosotr@s. Para consultar el espacio de Pilar Ramírez, clicar sobre:
http://www.ediciona.com/traductora_pilar_ramirez_tello-dirf-861-c26.htm
Y ya que estamos con el tema de la traducción, quisiera dar cuatro pinceladas sobre esta labor tan difícil y poco reconocida: El trabajo de un traductor es a menudo una tarea difícil y laboriosa, que precisa de muchísima cultura y conocimiento de la materia sobre la cual se está traduciendo. No en vano me he puesto yo a menudo a traducir textos comprobando que se me da fatal y que es realmente difícil dar con la palabra no exacta, sino adecuada. Y este es el gran secreto de la traducción: no el traducir literalmente (palabra por palabra), sino el desafío de ponerse en la piel del autor del texto ante el que nos encontramos y encontrar las palabras, las expresiones, el sentido exacto que el autor original ha querido plasmar en el texto original.
Por ello afirmo (aquí pongo una opinión meramente personal que nada tiene de reflexión profunda ni profesional) que el trabajo de un traductor es la de “segundo autor en una lengua extranjera a la del texto original”. ¿Una obra traducida es idéntica a su original? Aquí entra en juego la profesionalidad y la experiencia del traductor y es que no todo el mundo puede ser traductor, y menos en asuntos literarios. Un traductor de literatura, en mi humilde opinión, debe ser ante todo escritor, pero cuidado, escritor objetivo, frío y distante en cierto punto, porque siempre se corre el peligro de introducir una semilla propia, que nada tiene que ver con el texto original.
Y también afirmo que es una tarea de poco o ningún reconocimiento, una lucha que en el mundo bibliotecario sale a menudo a relucir y es que, ¿podríamos afirmar que el traductor es una especie de co-autor o algo por el estilo? ¿No es cierto que, de no ser gracias al traductor y a su trabajo, que el texto original logra una difusión mayor, superando las barreras lingüísticas?
Como veis, podríamos discutir siglos sobre la traducción y sus laberintos, perdiéndonos en callejones sin salida y encontrarnos ante intersecciones que presentan multitud de caminos diferentes, y todos serían igual de correctos.
Y todo esto sólo para decir que es un honor para mí el comprobar que mi artículo publicado en agosto de este año referente a la novela “El libro de las cosas perdidas” (ver: http://seshatevneib.blogspot.com/2008/08/el-libro-de-las-cosas-perdidas.html) aparece referenciado en su espacio como el primero de la lista (que aparezca la primera en la lista no supone que mi artículo sea de una calidad extremadamente buena, sino más bien, sospecho, por un mero hecho de orden ortográfico, pero no importa…).
La cuestión es que me ha hecho tan feliz el hecho de haber causado una impresión de agrado en esta profesional y que por ello, me he visto en la necesidad de compartirlo con tod@s vosotr@s. Para consultar el espacio de Pilar Ramírez, clicar sobre:
http://www.ediciona.com/traductora_pilar_ramirez_tello-dirf-861-c26.htm





1 comentario:
Querida Bienve:
Soy yo la que agradece su crítica y sus comentarios. Me pareció un libro magnífico y me encantó descubrir que alguien disfrutaba de él tanto como yo. Es una pena que casi nadie llegue a conocer libros como éste, ya sea por falta de promoción o películas que lo acompañen, o por exceso de oferta en las librerías.
Por cierto, si falta algún detalle en la referencia, no dude en hacérmelo saber.
Un abrazo,
Pilar
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