ALINA : el comienzo de una nueva historia; la denuncia de una gran perdida para el patrimonio arquitectónico

El mudarme a España fue una experiencia de lo más traumática, no sólo por ver a mi familia amputada durante meses, con un padre que, para mantenernos a todos, tuvo que viajar a lugares que se me antojaron exóticos, irreales, de cuento de hadas, como Nueva Delhi, Kathmandu o allá en Lhasa, el Tibet; dejando a una mujer joven con dos criaturas atrás, viviendo en un país que no habíamos pisado más que en vacaciones y que nos era, aunque no del todo ajeno, sí bastante desconocido.

Tras tantos años de vivir en este maravilloso país, de saber que no cambiaría mi destino por nada en el mundo, que volvería a pasar por tantas experiencias (las buenas y las no tan buenas), siento la necesidad de compartir parte de mi historia.
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Cuando mis padres me dijeron que era hora de empacar mis pocas pertenencias para marcharme a un país cuya lengua conocía vagamente de palabras dulces y cuentos de hadas contados por mi abuela, se me cayó el mundo a los pies. Aquel invierno había culminado en un frío que no sólo era causante de temperaturas bajo cero, con sus copiosas nieves y heladas que no daban tregua a ser viviente, sino también en el frío que se había instalado en los corazones de los padres de mis amigas, tras sufrir el látigo del fin de la guerra y la caída de un dictador que había manchado incontables almas inocentes sin que nadie pudiese frenar tanta locura en mucho tiempo ... 

Si quieres leer más sobre esta historia, clica sobre el siguiente enlace:  ALINA 
Lejos de la historia que algún día os contaré y que lleva años rondandome la cabeza, os quiero mostrar algunas imágenes de un lugar que me es muy especial y que inspiró esta historia, la historia de Alina y de su viaje hasta Valencia y de allí hacia un pequeño pueblo costero de Tarragona, donde viviría (o vivirá, porque todavía no está contada esta historia). Se trata de la casa Cal Pla, sita en Cunit, en la carretera entre el pueblo y las urbanizaciones Los Jardines y Los Rosales, cerca de la autopista Pau Casals. Esta magnífica casa se puede ver a varios km de distancia y es toda una fiesta para la vista.

Cal Pla tiene un encanto especial, un aura de misterio, de romanticismo, de algo negro y oscuro que me recuerda a las novelas de Carlos Ruiz Zafón, es mi mansión "Marina" particular, un tesoro que espero se logre conservar a pesar de la situación por la que está pasando esta masía. Cal Pla está abandonada, maltratada, olvidada.
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Esta casa modernista, supuestamente patrimonio arquitectónico municipal a proteger, se encuentra en un estado lamentable. A pesar de que la naturaleza ha acabado cubriendo cada centímetro de acceso a la propiedad, todavía se puede llegar a ella. Lo primero que te encuentras es la inmensa avenida rodeada de árboles y al final su imponente casa: un recinto que entre casa y jardines, tiene más de 40mil metros cuadrados. 

Con el abandono y los actos vandálicos, Cal Pla ha sufrido a lo largo de los años un deterioro notable que me parte el corazón: grafitis, ventanas arrancadas, muros derribados ... Incluso su jardín, diseñado por el arquitecto paisajista Jean Claude Nicolas Forestier (paisajista de Montjuic en la Expo Universal de Barcelona en 1929), no se salva de los destrozos.

Fotografías como el interior de la masía, con habitaciones llenas de basura, fuegos improvisados en el suelo, barandillas totalmente arrancadas y desaparecidas de una escalera caracol que debía ser el orgullo de cualquier arquitecto, son lo que me llenan de cólera, de dolor. Estoy enfadada con aquellos que han hecho esto y con aquellos que lo han permitido. 

Actualmente Cal Pla está total y absolutamente en ruinas. No sé cómo se sigue manteniendo en pie, sufriendo lo que está sufriendo. Desde aquí mi denuncia de algo que me parece inaceptable. Soy una amante de Cunit, adoro el pueblo que me acogió hace ya 11 años. Me enamoré de esta casa desde la primera vez que posé los ojos sobre ella y todavía veo esa luz fantasmal azul, cuando es noche cerrada, en lo alto de su torre. Me inspira historias, me inspira nostalgia. Ojalá nunca se pierda. Pero tal como están las cosas, es su final más seguro.

Únete a mi denuncia y al igual que yo, escríbe un e-mail al Instituto del Patrimonio Cultural de España para poner fin a este maltrato de nuestro patrimonio. ¡Hagamos algo por preservar nuestra cultura! ¡Salvemos juntos Cal Pla!





















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