Es una delicia venir a Sitges en el mes de las calabazas, los fantasmas, vampiros, brujas y zombies. Los no-muertos, los que se resisten a dejar este mundo, disfrutan de su fiesta en la que son los protagonistas, y sonríen de oreja a oreja, paseándose bajo el sol de justicia en este singular pueblo costero.
Son los 10 días del Festival de Cine de Terror y Ciencia Ficción, y quien piense que jamás se le perdería nunca nada en este evento, es que no sabe de lo que habla.
Yo no soy muy amiga del terror y sin embargo he aprendido que hay muchos matices diferentes. La ciencia ficicón puede contener una buena dosis de fantasía, y así he podido disfrutar año tras año de películas tan hermosas como CONFESIONES , DÉJAME ENTRAR o EL HECHICERO Y LA SERPIENTE BLANCA.
Y para más alegría puedo decir que dos de estas películas, las he disfrutado en compañía con sus directores que, recibiendo un premio del festival, aprovecharon para dedicarle al público unas breves pero intensas palabras.
El Festival de Sitges es una inspiración para mí. El Poe que llevo dentro se despierta y sabiendo que ha llegado su momento, como flor que brota sólo unos instantes para apagarse poco después y retornar a su sueño, pugna por salir y compratir alguna historia.
¿Nacerá también en esta ocasión alguna inquietante historia? Puede ser que el desfile de los muertos vivientes de esta noche le de alguna idea (al Poe que llevo dentro, quiero decir)? Y mientras tanto, os dejo con LINEA CARMESI, que escribí el año pasado en mi singular retiro favorito de este pueblo (el fantástico Galeón).
Feliz festival desde Sitges :)











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